La Política de Cambio Climático en Ecuador

Lord Stern escribió el informe, El Informe Stern: La Economía de Cambio Climático (2006) cuyas conclusiones son controversiales. Aunque recibió algunas críticas, una de las conclusiones ya es aceptada por la mayor parte de los gobiernos y científicos: es mucho mejor disminuir las emisiones de gases de efecto invernadero ahora, que arriesgar a no actuar y esperar hasta que sea demasiado tarde.

Foto: OPA

 

 

Tuvimos la oportunidad a conocer al ‘Marc Anthony de Cambio Climático’ en la Conferencia de Cambio Climático de Naciones Unidas en Cancún en 2010. Pero no fue nada fácil. Uno de los académicos y asesores de gobiernos más destacados del mundo sobre asuntos climáticos, Lord Nicholas Stern, es un hombre difícil de alcanzar. Después de su charla fue absorbido por sus hinchas mexicanos pidiendo su autógrafo. Le preguntamos a su asistente que esperaba pacientemente, qué estaba pasando, y nos respondió, ‘eso siempre pasa’.

 

Lord Stern escribió el informe, El Informe Stern: La Economía de Cambio Climático (2006) cuyas conclusiones son controversiales. Aunque recibió algunas críticas, una de las conclusiones ya es aceptada por la mayor parte de los gobiernos y científicos: es mucho mejor disminuir las emisiones de gases de efecto invernadero ahora, que arriesgar a no actuar y esperar hasta que sea demasiado tarde.

 

Con la invitación de la embajada británica y el Ministerio de Medio Ambiente Ecuatoriano, Lord Stern está en Ecuador esta semana para participar en eventos en los Galápagos y Quito. Seguramente el visitante va a disfrutar de la belleza y diversidad del país, pero con el plan Ecuatoriano de acción de cambio climático, el tendrá muchas preguntas.

 

Los impactos de Cambio Climático en Ecuador:

El impacto del cambio climático se evidencia actualmente en el fuerte invierno que está afectando a varias provincias en el Ecuador. El sector de la salud ha sufrido serios impactos negativos durante la ocurrencia de eventos climáticos anómalos, principalmente por inundaciones y deslizamientos. El 35% de la población en Ecuador se encuentra asentada en zonas amenazadas por deslizamientos de tierra, inundaciones, flujos de lodo y escombros.

 

En las últimas décadas, el Ecuador ha incurridos en pérdidas económicas de más de $4 mil millones, solamente aducidos a sequías. Esta alta exposición a los desastres naturales ha incrementado la vulnerabilidad de algunos sectores claves de la economía como la agricultura, el recurso agua y turismo.

 

Estos y otros fenómenos asociados al cambio climático, se esperan en décadas futuras, como el incremento de oferta hídrica a nivel nacional, y regiones con probables sequías. La región Amazónica también experimentaría una reducción de la oferta hídrica en los años futuros por variaciones de la temperatura y las precipitaciones.

Las variaciones en los rendimientos de los cultivos agrícolas, y la consecuente variación del Valor Bruto de la Producción, repercutiría en pérdidas económicas de la mayoría de los cultivos llegando hasta 94.19 millones de dólares corrientes para el año 2020.

 

La pérdida de especies de plantas por la alteración o el reemplazo de formaciones vegetales ocasionaría la extinción de especies de animales por la falta de estructuras de ecosistemas que impedirían la segregación de hábitats propios (caracterizados por la disponibilidad de recursos para alimentación y refugio) para las diferentes especies de animales.

 

Frente a un probable escenario de elevación paulatina del nivel medio del mar de 1mts., hasta finales de siglo, se esperaría que las islas pequeñas y los islotes de Galápagos, resulten totalmente inundados. Estas pérdidas tendrán una repercusión en el turismo de las islas Galápagos, y la consecuente pérdida económica relacionada.

 

La política nacional de cambio climático

En los últimos años el tema de cambio climático ha subido drásticamente en la lista de prioridades del gobierno. En 2009 el Decreto Ejecutivo 1815 declaró como Política de Estado a la adaptación y la mitigación del cambio climático. La Constitución tiene varios artículos relacionados al cambio climático: la mitigación de cambio climático a través de la disminución de deforestación y la conservación de los bosques y la vegetación; y la protección de la población en riesgo. 


En octubre de 2009 se creó la Subsecretaría de Cambio Climático en el Ministerio del Ambiento y luego en 2010 se conformó el Comité Interinstitucional de Cambio Climático (CICC), con el objetivo de coordinar y facilitar la ejecución de las políticas nacionales al cambio climático.

 

El Plan de Buen Vivir 2009-2013 incluye algunas referencias al cambio climático como diversificar la matriz energética nacional, una mayor participación de energías renovables, fomentar la adaptación y mitigación a la variabilidad climática. También se incluye metas como reducir en un 30% la tasa de deforestación al 2013 y alcanzar el 6% de participación de energías alternativas en el total de la capacidad instalada al 2013.

 

Adaptación en Ecuador: el hermano pobre de mitigación

Las emisiones de gases de efecto invernadero del Ecuador en la escala mundial son mínimas y alcanza el 0,001% de las emisiones a la atmósfera según la Segunda Comunicación Nacional sobre Cambio Climático. La principal fuente de GEI en Ecuador son las emisiones provenientes del uso del suelo y cambio de uso de suelo, relacionadas a la deforestación y degradación del bosque.

 

Aunque Ecuador no tiene compromisos internacionales en disminuir sus emisiones, la política nacional de cambio climático está enfocada principalmente en mitigación – es decir, “la reducción del gases efecto invernadero”, (GEI) especialmente en los sectores forestal y energía.

Ecuador está en el proceso de desarrollar un Programa Nacional de Reducción de Emisiones por Deforestación y Degradación (REDD+) cual forma parte del Plan Nacional de Mitigación del Cambio Climático e incluye el Programa Socio Bosque. 


La iniciativa Yasuní-ITT. representa el compromiso del Gobierno de Ecuador de mantener inexplotadas las reservas de aproximadamente 846 millones de barriles de petróleo de manera indefinida en el Parque Nacional Yasuní,, estimadas actualmente en 7 200 millones de dólares, si la comunidad internacional aporta a Ecuador al menos la mitad de las utilidades que recibiría el Estado si explotara el crudo.

 

Finalmente, otra iniciativa relacionada que lleva a cabo el país, se ha centrado en la re-estructuración y re-conversión de la matriz energética que contempla mega- proyectos hidroeléctricos y adicionalmente algunas incipientes iniciativas de otras energías renovables.

 

En el Ecuador existen pocas iniciativas de adaptación. Se pueden citar el proyecto Gestión de la Adaptación al Cambio Climático para disminuir la vulnerabilidad social, económica y ambiental (GACC), que se ha mantenido en fase de estudio por varios años; el proyecto Adaptación al Cambio Climático a través de una efectiva gobernabilidad del Agua en Ecuador (PACC), también en fase de estudio por igual o mayor período; y, el Proyecto Regional Andino de Adaptación al Cambio Climático / Adaptación al Impacto del Retroceso Acelerado de Glaciares en los Andes Tropicales (PRAA). Por último, recientemente se ha iniciado un proyecto sobre la Seguridad Alimentaria y Cambio Climático que tiene enfoque localizado en la provincia del Pichincha.

 

Sin embargo, el impacto económico del cambio climático en Ecuador es muy alto, registrándose pérdidas económicas en casi todos los sectores. Los esfuerzos del gobierno se han centrado en la mitigación y la atención a la adaptación es insuficiente, no se ha estimado el ingente costo de una verdadera política de adaptación al cambio climático, que podría seguramente llevar al país a una inversión millonaria.

 

Ecuador y las negociaciones climáticas internacionales

El Ecuador ratificó la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC) y el Protocolo de Kioto, por lo que participa en el proceso mundial para afrontar el cambio climático. En las reuniones de la CMNUCC en Cancún en 2010 y en Durban 2011, Ecuador fue elegido como facilitador para apoyar a la Presidencia en los temas de REDD+ y adaptación respectivamente.

 

La posición del país se enfoca en incorporar el concepto de Emisiones Netas Evitadas en el texto de negociaciones, lograr la aprobación del mecanismo REDD+, mejorar el acceso al Mecanismo de Desarrollo Limpio y fortalecer el posicionamiento de la iniciativa Yasuní-ITT.

 

Por otra parte, Ecuador forma parte del grupo ALBA conjuntamente con Venezuela, Bolivia, y otros; y, el grupo G77+ China en las negociaciones internacionales en la CMNUCC. Desde la Cumbre Climática en Copenhague en 2009, ALBA ha tenido un perfil alto en las negociaciones y juega un papel crucial en el proceso. El principal papel del ALBA en las negociaciones está en asegurar que los países en vías de desarrollo no estén excluidos durante el proceso y, que todos los países actúen de manera transparente y respetando los procedimientos de la CMNUCC. Los países de ALBA tienen sus propuestas propias, pero buscan posiciones comunes en ciertas áreas como la renovación del Protocolo de Kioto y mantener la unión del grupo G77+ China.

 

Aunque ALBA representa una voz crítica en las negociaciones climáticas especialmente exigiendo que los países desarrollados reduzcan sus emisiones drásticamente, han tenido dificultades en promover sus propuestas específicas en las negociaciones. Según delegados de otros países latinoamericanos, ALBA no ha sido tan propositivo en las negociaciones y ha mantenido una posición demasiado ideológica en el proceso. Adicionalmente, la unidad de ALBA no le pareció tan importante cuando por ejemplo en 2010 Bolivia fue el único país a retrasar los acuerdos de Cancún.

 

Mirando hacia el futuro

A pesar de la poca atención a la adaptación del cambio climático, éste se ha convertido en un tema político hasta el nivel más alto. Adicionalmente, la postulación de iniciativas pioneras como la Iniciativa Yasuní-ITT, ha relievado la importancia del cambio climático a todos los niveles.

 

Sin embargo, la nueva institucionalidad de cambio climático en el Ecuador, tiene muy pocos años, se caracteriza por una institucionalidad débil y la falta de coordinación inter-sectoral, que, combinado con disputas internas entre los ministerios del estado, han derivado en la debilidad en la gestión púbica para atender el tema del cambio climático,

En este ambiente frágil y competitivo, no es sorprendente que la Estrategia Nacional de Cambio Climático tenga ya su versión décimo octava, y aún no se ha oficializado después de tantas versiones y revisiones por algunos ministerios; sin mencionar además, los reclamos por la ausencia de la participación de la sociedad civil en el diseño de dicha Estrategia Nacional.

 

Sería entonces prioritario culminar y dar a conocer la Estrategia Nacional de Cambio Climático y dar suficiente tiempo para la retroalimentación por parte de la sociedad civil ecuatoriana y socios internacionales del país, con el fin de incluir puntos de vista complementarios.

 

Además, es importante incluir también los resultados y conclusiones de estudios como el de CEPAL sobre la Economía de Cambio Climático, que seguramente contribuirán como un importante y clave insumo para la construcción de una estrategia nacional de cambio climático holística.

 

Otro estudio es el llevado a cabo por el Centro de Transferencias de Tecnologías de la Universidad San Francisco de Quito, denominado Impacto del Cambio Climático en la Agricultura de Subsistencia en el Ecuador, el mismo que estima el “Índice cantonal de Vulnerabilidad al Cambio Climático”, que incorpora en el análisis, además de variables climáticas, variables sociales, económicas y ambientales.

 

En cuanto al ámbito institucional, la Sub-Secretaria de Cambio Climático debería ser elevada a un nivel más alto del gobierno en el Ministerio Coordinador de Patrimonio o a nivel de la Secretaría Nacional de Planificación y Desarrollo, SENPLADES.

 

Sin embargo de la incipiente atención a los temas de adaptación, existen propuestas y sugerencias técnicas de lineamientos de política –no exhaustivos- sugeridos para atender las necesidades de adaptación. En los estudios mencionados se presenta información clave para la toma de decisiones y formulación de políticas orientadas a la adaptación al cambio climático.

 

La construcción de diques y obras complejas de estabilización de taludes, se constituyen en obras de vital importancia en la adaptación en el Ecuador, las mismas que demandarán asignaciones presupuestarias importantes. De igual manera es relevante atender a necesidades de preservación y mantenimiento de la infraestructura vial, eléctrica y saneamiento básico.

 

La introducción de instrumentos de protección financiera (seguros) sobre todo a cultivos de agro exportación y con tecnológica empresarial, podrían contribuir en la protección frente al riesgo de pérdidas de cultivos por cambio climático y eventos extremos.

Por último, el monitoreo de las nuevas zonas geográficas con propensión a brotes epidémicos por los cambios en temperatura y precipitaciones, prevendría mínimamente los impactos en la salud previstos y difundidos en varios estudios.

 

La implementación de algunos de estos lineamientos de política implica despojarse de prejuicios ideológicos que han impedido hacer uso de instrumentos de mercado, que en combinación con instrumentos normativos, son más eficientes en la consecución de objetivos relacionados a la adaptación.

 

Las inundaciones recientes en la costa ecuatoriana demuestran la debilidad del Estado para responder rápidamente a desastres naturales, y, la falta de planificación en la preparación para afrontar eventos climáticos extremos en el futuro, se sugiere el fortalecimiento de la relación entre la Secretaría Nacional de Gestión de Riesgos y otras instituciones del Estado que trabajan en asuntos relacionados con cambio climático.

 

El Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo sostiene que el cambio climático incide cada vez más en la división entre las personas de estratos altos y pobres en América Latina y se constituye en una amenaza para los avances en temas de salud y educación.

 

Los países ricos se han comprometidos a contribuir significativamente con el financiamiento necesario para los países en vías de desarrollo, en temas de mitigación y adaptación en al cambio climático, al través el Fondo Verde Climático. Sin embargo, los países menos desarrollados principalmente en África tienen prioridad, considerando además, que no existe la seguridad que los países ricos vayan a alcanzar sus compromisos.

 

Aunque los países ricos deben contribuir en el financiamiento para atender las necesidades del cambio climático, los países vulnerables en América Latina no deben aguardar por estas ofertas de financiamiento, por el contrario, tienen la obligación de buscar fuentes nacionales y regionales para minimizar los daños de un clima impredecible.

En la COP17 en Durban, ALBA eligió no unirse con una nueva alianza entre los Países Menos Desarrollados. Mientras tanto, la Asociación de Pequeñas Islas Estado, la Unión Europea y algunos países latinoamericanos buscaron una hoja de ruta ambiciosa para lograr un acuerdo en 2015.

 

Esta nueva realidad en las negociaciones ofrece a un país pionero como Ecuador oportunidades nuevas en “diplomacia climática” para lograr las metas de la Convención con el fin de promover su agenda nacional sobre cambio climático con aliados nuevos. Adicionalmente, como país miembro del ALBA, más progresista en temas de cambio climático, podría fomentar la búsqueda de mayores consensos entre los demás países de ALBA y América Latina con el obejtivo de buscar acuerdos más ambiciosos en materia de mitigación, en las negociaciones internacionales.

 

Ecuador debe plantearse que el desarrollo y la adaptación al cambio climático son complementarios. Podría promover un discurso en el que la colaboración entre los países más vulnerables es el interés común; ya que la percepción de confrontación norte contra sur, no ayuda a lograr consensos ni progresos en las negociaciones de la CMNUCC.

Adicionalmente, Ecuador puede intentar elevar el nivel de acción sobre temas de cambio climático en las instituciones regionales de UNASUR y CELAC. Como miembro de la UNASUR y titular de la Secretaría General de UNASUR en Quito, El Ecuador podría recomendar la formación de un Consejo de Cambio Climático. 


La visita de Lord Stern ofrece varias oportunidades al gobierno y la sociedad civil, para relievar la discusión y toma decisiones sobe las necesidades de enfrentar al cambio climático. Desgraciadamente, los medios de comunicación ecuatorianos no han dado mucha atención al tema a pesar de que esta visita es de interés nacional y científico.

Para la sociedad civil, la visita de Lord Stern podría reforzar los escasos esfuerzos para promover el tema a pesar de que el gobierno no siempre tiene la puerta complemente abierta a sus opiniones.

 

El evento podría propiciar una conversación interna del gobierno sobre la política nacional de cambio climático para que el país defina su línea de política, tomando en consideración las prioridades de adaptación enlazadas con las necesidades del “Plan de Buen Vivir”.

 

Como Lord Stern dice: hay mucho menos que perder con acciones ambiciosas y tempranas que esperar cuando la cuenta sea gigantesca. Con su visita a Ecuador, se espera que haya coincidencias con el debate ecuatoriano sobre el grave peligro que el cambio climático representa para la sociedad, pero también se espera conocer las oportunidades que ofrecen los países que trabajan para un régimen internacional climático ambicioso y los intereses de los países vulnerables.

 

 

 

 

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