La protección social adaptativa al cambio climático.

  • Hay una larga trayectoria de estudios relacionados con la vulnerabilidad cuyo objetivo es identificar aquellos grupos de población que tienen más probabilidades de experimentar los efectos negativos de sequías, inundaciones, olas de calor y otros fenómenos naturales. La estimación del índice de vulnerabilidad a eventos extremos en Ecuador permite evaluar la exposición al riesgo en poblaciones propensas o sensibles a eventos climáticos extremos como información relevante para programas y servicios de protección social en los actuales escenarios de cambio climático, que desarrolle resiliencia y fortalezca la capacidad de adaptación de los hogares en situación de pobreza, especialmente a eventos extremos.

Foto: OPA

El grado de exposición a variaciones climáticas  está determinado por una dimensión externa y dimensión interna.

La dimensión externa incluye, entre otras,  tasa de variación climática, frecuencia u ocurrencia de eventos extremos asociados al cambio climático, eventos extremos asociados a otros fenómenos naturales, estrés hídrico, y otros.  La dimensión interna comprende la sensibilidad (grado en que un sistema se ve afectado, de manera adversa o beneficiosa, por estímulos relacionados con el clima); y, la capacidad de adaptación (idoneidad de un sistema para ajustarse al cambio climático, moderar el daño potencial y aprovechar sus oportunidades o hacer frente a sus consecuencias) (Cortador, 1996). 

Es probable que las consecuencias más graves del cambio climático se registren en la seguridad alimentaria y los medios de vida de la población que depende de la agricultura en los países vulnerables. La mayoría de las estimaciones indican que es probable que el cambio climático reduzca la productividad agrícola, la estabilidad de la producción y los ingresos en zonas que ya sufren un elevado nivel de inseguridad alimentaria. Los cambios a largo plazo del régimen de temperaturas y precipitaciones modificarán los ciclos productivos, hay una gran probabilidad de que incrementen la variabilidad del suministro, así como los riesgos en la agricultura, los bosques y la pesca, y la contribución a la aparición de nuevas enfermedades de los animales y de las plantas, así como a amenazas emergentes de inocuidad de los alimentos incluyendo una nueva distribución.

Para el análisis de la vulnerabilidad a eventos extremos asociados al cambio climático, es necesario generar una medida que relacione la dimensión externa (escenarios de cambio climático/ fenómeno natural extremo) con la dimensión interna (vulnerabilidad socioeconómica de poblaciones y hogares) en conjunto, a nivel bidimensional infiriendo su relación, e identificando el efecto que provoca la dimensión externa en la dimensión interna (variable de intervención).

La sola exposición al evento extremo no determina la vulnerabilidad al cambio climático. Ésta se ve fuertemente incidida por las condiciones a priori de la sociedad, las mismas que determinan la sensibilidad social a eventos extremos.

Entre las variables que determinan la sensibilidad social a eventos extremos están las características socioeconómicas del hogar asociado a un perfil de consumo per cápita (percentil). Específicamente, para este estudio se usa “hogares con hacinamiento”, “hogares con servicios deficitarios de vivienda” y pobreza por consumo, variables que deberían ser complementadas para una mayor caracterización económico-social.

 

 

 

 

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