¿Se justifica económicamente una política agresiva de mitigación al cambio climático?

 

Sandra Jiménez Noboa.

OBSERVATORIO POLÍTICA AMBIENTAL

 

Por consenso entre los científicos del clima y científicos naturales se cree que la dimensión que ha cobrado y cobrará el cambio climático es muy importante, quizás sea el problema más importante que enfrenta la humanidad en este siglo, y que está cada vez más vinculada a fenómenos meteorológicos extremos.

 

Sin embargo, da la impresión que la importancia que se da a este tema en gran parte de la literatura económica, en particular la provista por simulaciones de los modelos de circulación general integrados utilizados en el análisis de políticas pública, es que los impactos potenciales del cambio climático no son lo suficientemente grandes como para justificar los esfuerzos de mitigación agresivos en el corto plazo.

 

Aunque estos modelos representan un paso importante en el estudio interdisciplinario necesario para el análisis del cambio climático, a través de la visualización de los vínculos entre el clima y la economía, se sostiene que subestiman enormemente los posibles impactos y daños asociados, porque no dimensionan adecuadamente las condiciones extremas, los eventos catastróficos y de inflexión que desencadenan cambios irreversibles en el sistema climático, así como tampoco considera los impactos sobre el medio natural, especialmente en lo que se refiere a la biodiversidad. Consecuencias no monetizadas.

 

Por otra parte, ya que los impactos más severos se esperan en los últimos años de este siglo, el descuento de futuro de los costos económicos asociados al cambio climático, es crucial. Se propone que la tasa apropiada para este análisis estaría muy por debajo de las tasas del mercado, lo que no siempre es considerado en el análisis de políticas.

 

Por último, el período excepcionalmente largo, relevante para la política climática considerando la irreversibilidad de los cambios climáticos y los impactos, es más peligroso que la irreversibilidad de las medidas de mitigación propuestas. Lo que permite concluir

que una política de mitigación agresiva se justifica plenamente; una política que contemple aumentos importantes en la temperatura media global prevista por consenso científico y requerida para aliviar los peores impactos. La política con estas características se puede lograr a un costo que aún contemplando un escenario extremo, es muy inferior a los daños potenciales previstos por los científicos.

 

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